CUARTETO DE CUERDAS N°2 (RUEDA – ESTRELLA) (URBANA 4) (1999-2000)

Para cuarteto de cuerdas.
Editions Gérard Billaudot , en alquiler

Encargo  del Quatuor Liger.
Lectura por el Quatuor Liger en la Exposición Robino-Naón – Nantes Mayo 2001.

Premio « Luis de Narváez » de la Caja de Granada. Estreno en Granada el 2 de abril del 2002.  Por el Cuarteto Orpheus.
Circa : 17 min.

Por su esencia extremadamente codificada, un cuarteto de cuerdas hace aparecer de manera casi instantánea la imagen visual de cuatro músicos para realizar alta música de cámara. El peso de la tradición es siempre grande en el caso de los instrumentos de cuerda, el cuarteto representa, en esta escala de valores tradicionales, la más alta y rica de las formas musicales que ha dado lugar a páginas sobresalientes en la historia de la música occidental.

Una vez más se trata para mi de retomar y rescatar esas imágenes del pasado para torcerlas a mi manera, utilizarlas sin escrúpulos ni referencias precisas (no hay, en todo el cuarteto una sola citación) encausándolas dentro de un lenguaje que me es propio. Sin embargo ese lenguaje es, paradójicamente, el lugar común del cuarteto de cuerdas: una suerte de alta forma de cultura, un terreno privilegiado en el cual lo individual tiende a borrarse dejando lugar al conjunto, en suma la esencia misma de la música de cámara, tal vez simplemente del gesto musical.

El subtítulo «Rueda – Estrella» comporta dos palabras claves que permiten encaminar el fenómeno de la escucha hacia el terreno de la escritura.

La idea de «rueda» nace de la imagen primera del grupo de músicos en relación con el público que los rodea y que prolonga el semicírculo propuesto en la escena : un primer dibujo en el cual imaginé esta situación planteó de manera precisa esta idea que iba a convertirse en el «tema» del cuarteto n° 2.

La «estrella» (las cinco puntas de una estrella) encierran el mecanismo de los cinco movimientos (de caracteres y duraciones diferentes) e imprimen la velocidad necesaria para que el círculo, por esencia estático, comience su andar. Del impulso multiplicador de los cuatro puntos de referencia que son los músicos y ese pentágono o estrella nace el movimiento, ficticio o real que estaba presentido en el corazón de la idea musical.

En el plano estético y personal he incursionado en esta obra en algunos terrenos para mi inexplorados o al menos inconfesados hasta hoy: el proceso y la repetición. Siempre había sobrevolado y descartado estos dos «comportamientos» compositivos por considerarlos emparentados con lo fácil y lo mecánico.

En el caso del cuarteto las fuerzas esenciales de acción están condicionadas por el proceso, la repetición y la velocidad, siempre regidas por un nivel superior que los emparenta con lo lírico y la forma global.

Las técnicas de ejecución instrumental casi no varían en el interior de cada movimiento, de manera que pueda privilegiarse la escucha de la invención al estado puro así como sus desarrollos sucesivos. Solo el tercer movimiento, que constituye una suerte de resumen o punto fijo (fijo a pesar de la gran concentración de fuerzas puestas en práctica), escapa a esta regla.

Los puntos de referencia armónicos así como ciertos recuerdos de imágenes sonoras identificables se plantean como hitos para la escucha y transcienden el marco de cada movimiento. De esta manera creemos encontrarnos en situaciones auditivas «ya vividas». Estas suspensiones del tiempo (como si estuviésemos en el centro de la rueda) nos posibilitan el encadenamiento y la aceleración del discurso.

Las facetas, los ángulos y las perspectivas se suceden y entrechocan para que el observador y el objeto se cristalicen en una idea única, la de una realidad veloz que debido a la aparente inmovilidad de las imágenes es tanto más significativa (nada se desplaza pero todo está en movimiento).

La analogía más clara se sitúa en la metáfora de la rueda como símbolo de velocidad y de perfecto equilibrio estable. Léase esta idea metafórica como una referencia y un homenaje a la segunda paradoja del movimiento de Zenón de Elea (citada por Jorge Luis Borges en «Avatares de la tortuga» Discusión – Buenos Aires 1932).

La relación de «Rueda – Estrella» con el espacio urbano es, por lo menos, doble: por un lado la obra tiene sus raíces en la oposición entre la aceleración y el equilibrio estable componente urbana presente en la dualidad entre lo fijo y lo móvil, por el otro la obra está construida, como la arquitectura y por añadidura el urbanismo tienden a hacerlo, sobre geometría pura, líneas de fuga, vectores y estructuras nunca expuestas en primer plano pero siempre presentes en nuestra realidad cotidiana.


 

Quatuor à cordes n°2 – I

Quatuor à cordes n°2 – II

Quatuor à cordes n°2 – III

Quatuor à cordes n°2 – IV

Quatuor à cordes n°2 – V

 

Quatuor à cordes n°2
Concert Public
Salle Olivier Messiaen Masion de Radio France
Ensemble 2e2m
dirigé par Paul Méfano

 


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